En los departamentos de CABA, las pérdidas que se ven (el goteo bajo la bacha, el charco al lado del lavarropas) se arreglan rápido porque todos las notan. Las que cuestan fortuna son las otras: las que corren por dentro de una pared, por debajo del piso o en el interior de la mochila, y que recién se hacen visibles cuando aparece la mancha en el cielorraso del vecino de abajo.
La buena noticia es que hay una serie de pruebas simples, ordenadas de la más fácil a la más fina, que te permiten saber si realmente perdés agua y en qué sector, sin herramientas especiales. Es lo que en la práctica hace un plomero en los primeros minutos de visita.

Un dato que casi nadie tiene en cuenta: la factura no siempre te avisa
Mucha gente espera que una pérdida se note en la factura del agua. En CABA eso depende de cómo te facturan. Si tu factura muestra lecturas de medidor y consumo en m³, tenés medidor y una pérdida te sube el consumo. Pero si tu casa o departamento paga por otro esquema (por superficie o valuación del inmueble, sin medidor propio), una pérdida no cambia el número de la factura, y la señal te llega por otro lado: manchas, olor a humedad, un vecino que golpea la puerta o, en edificios, expensas más altas por consumo de agua.
Por eso conviene no depender de la factura y hacer las pruebas de abajo, que sirven con o sin medidor.
Prueba 1: el medidor «con todo cerrado» (si tenés)
Es la prueba más contundente. Cerrá todas las canillas, apagá el lavarropas y asegurate de que nadie use agua. Mirá el medidor: la mayoría tiene una estrellita o un disco chiquito (el testigo) que gira cuando pasa agua. Si con todo cerrado ese testigo se mueve, hay una fuga aguas abajo del medidor. Anotá la lectura, esperá una hora sin usar agua y volvé a mirar. Si cambió, confirmaste la pérdida.
Si vivís en un departamento con medidor general en el edificio, esta prueba solo la pueden hacer en la administración. Pasá a las siguientes, que se hacen puertas adentro.
Prueba 2: el colorante en la mochila (la causa más frecuente y más silenciosa)
La mochila del inodoro es la fuente de pérdidas ocultas número uno. Un sapito desgastado o un flotante mal calibrado deja correr un hilo finito de agua hacia la taza, sin ruido ni charco, y ese hilo puede sumar cientos de litros por día.
- Sacá la tapa de la mochila y poné unas gotas de colorante alimentario (o una cucharada de café fuerte) en el agua del tanque.
- No tires la cadena. Esperá 15 o 20 minutos.
- Mirá la taza. Si apareció color sin descargar, el sapito no sella y está pasando agua. Se arregla con una pieza de pocos miles de pesos y media hora de trabajo.
Repetí con todos los inodoros de la casa. Es sorprendente cuántas veces el culpable es el baño de visitas que casi no se usa.
Prueba 3: cerrar las llaves de paso por sector
Esta prueba sirve cuando ya sabés que hay una pérdida pero no dónde. Con el medidor mirando (o con el oído atento si no tenés), cerrá una por una las llaves de paso: la del baño, la de la cocina, la del lavadero, la del termotanque. Cada vez que cerrás una, fijate si se detiene el movimiento del medidor o el ruido a agua corriendo. Cuando se frena, encontraste el sector.
Si no sabés dónde están las llaves de paso, es un buen momento para ubicarlas y rotularlas. En caso de una rotura, saber dónde están marca la diferencia entre una anécdota y una inundación; en la nota sobre qué hacer cuando se rompe un caño se cuenta qué hacer en los primeros minutos.
Prueba 4: el tanque de agua y la bomba
Si tu casa o edificio tiene tanque de reserva, las pérdidas se esconden en dos lugares más.
- El flotante del tanque. Si está desajustado, el tanque rebalsa por el aliviadero aunque nadie use agua. Se oye un goteo en el caño de ventilación o se ve mojada la pared o la azotea.
- La bomba. Si arranca sola sin que se use agua, hay una pérdida aguas abajo o el tanque hidroneumático perdió presión. Cada arranque de más desgasta el motor. Más sobre el tanque en la nota sobre limpieza del tanque de agua.
Prueba 5: lo que te cuentan las paredes, los pisos y el aire
Después de las pruebas con agua, usá los sentidos:
- Manchas que crecen. Una mancha de humedad que se ve más oscura después de usar la ducha o el lavarropas apunta a una cañería de ese circuito; la que aparece o crece cuando llueve es más probable que venga de afuera (ver la nota sobre salitre y humedad que sube por la pared).
- Olor a humedad o a «sótano» en un placard pegado a una pared de baño o cocina.
- Zócalos que se despegan, pintura que se ampolla, piso que suena hueco o parquet que se levanta.
- Calor anormal en el piso: si tenés cañería de agua caliente por el contrapiso, una zona del piso que siempre está tibia puede indicar una fuga en el caño caliente.
- Ruido de agua cuando todo está cerrado. Apagá la heladera y la tele y escuchá apoyando la oreja en la pared: un siseo constante es una cañería pinchada.
Qué hacer si las pruebas dicen «hay pérdida»
- Cerrá la llave de paso del sector que identificaste (o la general si no lo sabés) y comprobá si el síntoma se detiene.
- Sacá fotos y anotá fechas: de la mancha, del medidor, de lo que hiciste. Si hay daño a un vecino, esto es lo primero que te piden (ver la nota sobre qué hacer si le perdés agua al vecino).
- Llamá a un plomero y contale lo que probaste: «con todo cerrado el medidor gira; al cerrar la llave del lavadero se frena». Con eso, la búsqueda baja de un día a una hora.
Cuánto cuesta encontrarla y arreglarla en CABA (octubre 2026, orientativo)
- Arreglar la mochila (sapito, flotante, válvula): $50.000 a $100.000.
- Reparar una pérdida en una cañería a la vista: $80.000 a $180.000.
- Detección de una pérdida oculta con equipos (detector acústico, cámara térmica o gas trazador): $60.000 a $200.000 según la tecnología y el tiempo; en muchos casos el diagnóstico se descuenta si hacés el arreglo con el mismo profesional, algo que conviene preguntar antes (la lógica se explica en la nota sobre cuánto cuesta la visita de un plomero).
- Reparar una cañería embutida (abrir pared o piso, reparar, tapar y reponer el revestimiento): $250.000 a $700.000 o más, en función de cuánto haya que abrir y de lo que cuesta volver a dejar la superficie terminada.
La mayor parte de la plata en una pérdida oculta no se va en el plomero, sino en el albañil y en la reposición de revestimiento. Por eso importa tanto encontrarla bien: un diagnóstico preciso te evita romper dos paredes cuando alcanzaba con una. En esta nota sobre cómo encontrar una pérdida sin romper todo tenés un caso concreto de cómo se hace.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si pierdo agua si no tengo medidor?
Podés usar la prueba del colorante en la mochila del inodoro, cerrar las llaves de paso una por una escuchando el ruido de agua, revisar el flotante del tanque y mirar manchas, olor a humedad o zócalos despegados. No necesitás medidor para detectar las causas más frecuentes.
¿La factura del agua sube si hay una pérdida?
Solo si tenés consumo medido, es decir, si tu factura muestra lecturas de medidor. Si pagás por otro esquema, una pérdida no cambia la factura y la señal aparece como manchas, humedad o reclamos de vecinos.
¿Cuánto cuesta que un plomero encuentre una pérdida oculta en CABA?
En octubre de 2026, de forma orientativa, entre $60.000 y $200.000 según el equipo que use, y es habitual que ese valor se descuente del arreglo si lo hace el mismo profesional. Conviene preguntarlo antes.
¿Una pérdida chica realmente importa?
Sí. Una mochila que pierde un hilo fino puede gastar cientos de litros por día, y una pérdida oculta en una cañería puede dañar la pared, el piso o el departamento de abajo durante semanas antes de notarse.
¿Qué hago mientras espero al plomero?
Cerrá la llave de paso del sector (o la general), sacá fotos de lo que ves y no uses el artefacto o la canilla afectada. Si hay daño a un vecino, avisale y documentá todo desde el primer momento.
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