Abrís la canilla del baño a la mañana y el primer medio litro sale color té. Después se aclara y todo parece normal. Hace un año que la ducha tiene menos presión que antes, pero te acostumbraste. Y hace unos meses tuviste una pérdida en un codo que el plomero arregló en una hora. Si vivís en una casa o un PH de CABA anterior a los años 80, esas tres cosas juntas tienen un nombre bastante probable: cañerías de hierro galvanizado que llegaron al final de su vida útil.

Qué es el galvanizado y por qué envejece "desde adentro"
El hierro galvanizado es acero con una capa de zinc que lo protege de la oxidación. Durante décadas fue el material estándar de las instalaciones de agua en Buenos Aires, y todavía hay un montón de casas, PH y edificios de las primeras décadas del siglo XX y de mitad de siglo que lo conservan, total o parcialmente. El problema es que ese zinc se va consumiendo con los años, sobre todo del lado interior, por donde pasa el agua. Cuando se acaba, el acero que queda debajo empieza a oxidarse y a formar una costra que va achicando el diámetro interno del caño.
Esto explica algo que desconcierta a mucha gente: la cañería "no pierde", pero el agua llega con menos fuerza. No es que falte presión en la red ni que el tanque esté mal; es un caño de media pulgada que por dentro quedó del tamaño de un lápiz. Y como el agua caliente acelera la corrosión, suele notarse primero en la ducha y en la canilla caliente de la cocina.
Cómo reconocerlo sin romper nada
Antes de pensar en obra, hay pistas que podés mirar vos:
- El color del caño visto: el galvanizado es gris plateado opaco y las uniones son roscadas, con cuplas que se ven como "anillos" más gruesos. Si lo ves en el lavadero, en el patio o detrás del termotanque, tenés una muestra de lo que hay adentro de las paredes.
- Agua marrón o amarillenta que se aclara en unos segundos después de un rato sin usar el agua. Si el color no se va, o aparece en todas las canillas incluso las de agua fría, puede ser el tanque (acá explicamos cómo distinguirlo).
- Presión que cae de a poco a lo largo de los años, más fuerte en el agua caliente que en la fría.
- Manchas de óxido o gotas en las cuplas, y pérdidas que reaparecen en distintos puntos de la misma cañería. Una pérdida suelta puede ser mala suerte; la tercera en dos años ya es un patrón.
- Una pieza cortada que se reemplazó: si el plomero te dejó el tramo viejo, mirá el interior. Si la sección está casi cerrada por una costra marrón, ahí tenés la respuesta.
Ninguna de estas señales por sí sola es una sentencia. Juntas, sí te dicen que el estado general de la cañería merece una revisión de verdad y no un parche más.
La pregunta incómoda: ¿cambio un tramo o todo?
Es lo que más se discute en estos casos, y la respuesta honesta es que depende, pero hay criterios concretos para decidir:
Cuando cambiar un tramo tiene sentido
Si el resto de la cañería está sano, o si la falla se debe a algo puntual (un golpe, una unión mal hecha, una pieza de otro material en contacto con el galvanizado), reemplazar el tramo afectado alcanza. Se hace con una cupla de transición que une el galvanizado con el material nuevo, generalmente polipropileno de termofusión, que es lo que se usa hoy.
Cuando es tirar plata en parches
Si ya tuviste dos o tres pérdidas en el mismo año en distintos puntos, o si abrís el tramo viejo y está tapado por dentro, cambiar un solo tramo mejora esa zona pero el resto sigue igual. La presión final la limita el tramo más angosto del recorrido, así que reemplazar la mitad del caño no te devuelve la mitad de la presión perdida. Y cada pérdida nueva implica abrir otra pared o piso, con su albañilería, su pintura y su polvo.
Mi recomendación, y es una opinión, no una norma: si ya cambiaste un tramo y a los pocos meses falla otro, es el momento de presupuestar el cambio completo, aunque duela. Es la situación donde el costo de seguir parchando termina superando al de hacerlo bien una vez.
Aprovechá una reforma que ya vas a hacer
El mejor momento para cambiar cañerías es cuando ya hay paredes abiertas: una reforma de baño o de cocina. El costo de la mano de obra de plomería es parecido, pero te ahorrás picar y cerrar dos veces. Si estás por renovar un baño, pedile al plomero que revise antes de elegir revestimientos qué cañería hay, porque no tiene sentido poner cerámicos nuevos sobre una instalación que a los cuatro años va a necesitar abrir todo (acá desglosamos qué parte de una reforma es plomería).
Cómo se cambia, sin demoler toda la casa
Cambiar una cañería completa no siempre implica romper todas las paredes. Según la casa, el plomero puede:
- Trazar un recorrido nuevo por zonas de menor impacto: por el cielorraso, por un placard o por una pared que de todos modos se va a revocar.
- Dejar el caño a la vista en tramos cortos (por ejemplo en un lavadero o en la parte baja de una pared de azulejos que se va a rehacer).
- Cambiar por zonas: primero el baño y la cocina, que concentran el uso y el agua caliente, y dejar para otra etapa las bajadas al patio. Se puede planificar para no quedarte sin agua más de un día por etapa.
Si tu casa es un PH o un departamento, ojo con un detalle: la columna de agua del edificio es del consorcio; lo tuyo empieza en la llave de paso de tu unidad. Si el galvanizado está dentro del departamento, es tu responsabilidad; si está en la columna o en el pasillo, se reclama a la administración.
Y el plomo, ¿es lo mismo?
No. El plomo es otro material, más antiguo, que se usaba sobre todo en conexiones y acometidas de edificios de principios del siglo XX, y tiene sus propios riesgos y su propio criterio de reemplazo. Si tenés dudas sobre qué hay en tu casa, el plomero lo distingue a simple vista: el plomo es gris oscuro, blando (se raya con una moneda) y se dobla con facilidad, mientras que el galvanizado es rígido y roscado.
Qué preguntarle al plomero cuando venga a verlo
- ¿Qué material hay en cada tramo y desde dónde hasta dónde llega el galvanizado?
- ¿Cuál es el diámetro actual y cuál es el del caño nuevo que propone?
- ¿Va a empalmar con cuplas de transición o va a cambiar todo el recorrido?
- ¿Qué hay que abrir y quién se encarga de cerrar y reparar paredes?
- ¿Cuánto tiempo estás sin agua en cada etapa?
- ¿Qué garantía da sobre la instalación nueva?
Un presupuesto serio tiene que decirte qué se cambia y qué queda. Si solo ves "cambio de cañería" sin más detalle, pedí que lo especifiquen antes de aprobar.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si mi casa en CABA tiene cañerías de hierro galvanizado?
Si la casa o el PH es anterior a los años 80 es bastante probable. Se reconoce en los tramos que están a la vista (lavadero, patio, detrás del termotanque): caño gris plateado, rígido y con uniones roscadas. Un plomero lo confirma rápido.
¿El agua marrón significa que hay que cambiar la cañería?
No necesariamente. Si el color aparece y se va en segundos después de un rato sin uso, puede ser óxido de la cañería. Si es persistente o está en todas las canillas, conviene revisar también el tanque.
¿Se puede cambiar solo un tramo del caño galvanizado?
Sí, con una cupla de transición a termofusión. Alcanza cuando el resto del recorrido está sano; si hay varias pérdidas en distintos puntos, conviene presupuestar el cambio completo.
¿Cuánto dura una cañería de galvanizado?
Depende de la calidad del agua, del uso y de si lleva agua caliente, pero en instalaciones de más de 40 o 50 años es habitual que estén al final de su vida útil.
¿Tenés cañerías viejas en tu casa o PH de CABA y querés que un plomero las revise y te diga si alcanza con un tramo?
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