Una inundación en casa genera dos reacciones típicas: paralizarse un momento (es normal) o querer resolver todo de golpe sin ningún orden. Ninguna de las dos ayuda tanto como seguir una secuencia simple, que es la misma que usan los profesionales cuando llegan a una emergencia.
Primero: seguridad, antes que nada
Si el agua llegó cerca de tomacorrientes o del tablero eléctrico, cortá la luz de esa zona (o la general, si no estás seguro) antes de pisar el agua. Si el origen es una cañería rota, cerrá la llave de paso general. Recién después de esto tiene sentido pensar en lo demás.
Segundo: sacar el agua, pero también los objetos
Cuanto más tiempo queden muebles, alfombras o cajas en contacto con el agua, más difícil es salvarlos después. Priorizá sacar del agua lo que se pueda, aunque sea cargándolo a upa, antes de enfocarte solo en secar el piso.
Tercero: documentar antes de limpiar todo
Si vas a hacer un reclamo al seguro o necesitás justificar el daño ante el consorcio, sacá fotos y videos antes de empezar a limpiar y ordenar. Una vez que la casa vuelve a la normalidad, es mucho más difícil demostrar cómo estaba en el momento.
Después: encontrar el origen, no solo secar
Secar la casa resuelve lo visible, pero si el origen (una cañería rota, una filtración) no se soluciona, el problema vuelve. Una vez pasado el momento más urgente, conviene que un plomero confirme el origen exacto antes de dar el tema por cerrado.
¿Necesitás un plomero de confianza cerca tuyo?
Pedí presupuesto gratis →