No todas las pérdidas de agua son iguales. Si en tu casa de CABA se rompió un caño y lo que sale es agua caliente, tenés dos problemas encima al mismo tiempo: el daño material que ya conocés de cualquier pérdida, y el riesgo real de quemadura, sobre todo si hay chicos o mascotas cerca del chorro.

Por qué el agua caliente apura más los tiempos
El calor acelera todo lo que una pérdida de agua fría hace más lento: el vapor y la humedad caliente penetran más rápido en revoque, zócalos y muebles de madera, y si el caño está cerca de una instalación eléctrica (un tomacorriente bajo, un cable), el riesgo de cortocircuito aparece antes. Una pérdida de agua fría te da margen de minutos u horas; una de agua caliente, no tanto.
Lo primero: cortar el agua caliente, no cualquier llave
El error más común es cerrar la primera llave de paso que se encuentra, que muchas veces es la de agua fría. Si tenés termotanque, la llave que corta el paso de agua caliente suele estar cerca del propio termotanque o en una llave de paso específica de esa línea; si no la identificás rápido, cerrar la llave de paso general de toda la casa es la opción más segura, aunque te quedes sin agua fría también un rato.
Si es un termotanque eléctrico, hay un paso más
Cuando la pérdida sale de la zona del termotanque eléctrico, cortar el agua no alcanza: también hay que bajar la térmica que alimenta ese artefacto, porque agua y electricidad cerca es una combinación que no conviene dejar librada al azar mientras esperás al plomero.
Mientras llega el plomero
- ✅ Cortá la llave de paso de agua caliente (o la general, si no la identificás)
- ✅ Si es un termotanque eléctrico, bajá también la térmica correspondiente
- ✅ Alejá a chicos y mascotas de la zona del chorro hasta que se corte el agua
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