En un departamento de un ambiente en Palermo Hollywood, cada placard de más profundidad de la necesaria es espacio que no vas a tener para vivir. Acá el objetivo de un mueble a medida no es maximizar el guardado a cualquier costo, sino encontrar el punto justo entre capacidad y metros que realmente podés ceder.

La profundidad estándar no siempre es la mejor opción
Un placard de catálogo suele tener 60 cm de profundidad, pensado para colgar ropa de frente. En un ambiente chico, bajar a 55 o incluso 45 cm (con sistemas de ganchos y cajones pensados para esa medida, no simplemente achicando el mismo diseño) puede significar la diferencia entre que el placard invada la circulación o no.
Dividir en vez de apilar: la clave del guardado real
Un placard con un solo palo para colgar y un estante arriba desperdicia mucho volumen. Dividir el interior en zonas específicas —cajones para ropa doblada, un sector más bajo para calzado, estantes de distinta altura según lo que vas a guardar— multiplica la capacidad real sin agrandar el mueble por fuera.
Puertas corredizas, no abatibles, en un ambiente chico
En un espacio reducido, una puerta abatible necesita un radio de apertura que resta circulación útil todo el tiempo, no solo cuando se usa. Las puertas corredizas (o plegables, si el ancho no alcanza para correderas) evitan ese problema, aunque cuestan algo más por el sistema de riel.
- ✅ Evaluá reducir la profundidad del placard si el ambiente lo necesita, con un diseño interior adaptado a esa medida
- ✅ Dividí el interior en zonas específicas en vez de un solo espacio genérico
- ✅ Priorizá puertas corredizas o plegables por sobre abatibles si el espacio de circulación es limitado
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