En el tablero eléctrico de tu casa en CABA conviven dos tipos de protección que a simple vista se parecen (son llaves chicas que se prenden y apagan), pero que protegen de cosas completamente distintas: la llave térmica y el disyuntor diferencial. Confundirlas, o pensar que alcanza con solo una, es más común de lo que parece.

Qué protege cada una
La térmica corta el circuito cuando pasa más corriente de la que el cable puede soportar sin dañarse, protegiendo la instalación (los cables) de un sobrecalentamiento o cortocircuito. El disyuntor diferencial, en cambio, corta cuando detecta que la corriente se está escapando por un camino que no debería (por ejemplo, a través de una persona), protegiendo a las personas de una electrocución.
Por qué hace falta tener las dos, no una sola
Un tablero con solo térmicas puede evitar que se queme un cable, pero no evita que alguien reciba una descarga al tocar un artefacto con una falla de aislación. Al revés, un disyuntor diferencial sin térmicas no protege la instalación de una sobrecarga. Ninguna de las dos reemplaza a la otra: hacen falta ambas para una protección completa.
- ✅ Térmica: protege los cables de sobrecarga o cortocircuito
- ✅ Disyuntor diferencial: protege a las personas de una electrocución
- ✅ Ninguna reemplaza a la otra; un tablero seguro necesita ambas
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