Una pérdida oculta puede estar activa durante semanas sin que la notes. Las señales más comunes son manchas de humedad en paredes o cielorrasos, olor a moho sin fuente visible, y facturas de agua más altas de lo habitual.
Una forma simple de verificarlo: cerrá todas las canillas y fijate si el medidor de agua sigue marcando consumo. Si se mueve, hay una pérdida activa en algún punto de la instalación.
En CABA, la detección profesional con equipos de termografía o ultrasonido cuesta entre $15.000 y $30.000 y puede ahorrarte una reparación estructural mucho más costosa.
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