Cuando el cliente compra los materiales, tu cobro pasa a ser solo por mano de obra y diseño, algo que conviene dejar clarísimo desde el presupuesto para evitar malentendidos sobre qué estás cotizando exactamente.
¿Por qué conviene tener cuidado con esta modalidad?
Si el cliente elige materiales de menor calidad o medidas incorrectas, el trabajo se puede complicar sin que sea responsabilidad tuya, así que conviene aclararlo de antemano.
Qué aclarar antes de aceptar este esquema
- ✅ Que el material tiene que cumplir ciertas especificaciones mínimas
- ✅ Que la garantía sobre el material la da quien lo vendió, no vos
- ✅ Qué pasa si falta material a mitad de la fabricación
¿Cómo calcular el valor de tu mano de obra en este caso?
Con el mismo criterio de tiempo y complejidad que usás siempre, pero sin sumar el margen que normalmente aplicás sobre los materiales.
¿Conviene esta modalidad para cualquier cliente?
Funciona mejor con clientes que ya tienen criterio claro sobre qué material quieren, no con quienes recién están definiendo el proyecto.
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