Constitución tiene muchos edificios de más de 50 años, pensados para una época en la que se usaba bastante menos agua por unidad de la que se usa hoy. Con el tiempo, el diámetro interno de las cañerías se va reduciendo por sarro y óxido, y lo que antes alcanzaba de sobra hoy se queda corto, sobre todo en los últimos pisos.
No siempre es toda la cañería
Antes de pensar en un cambio general, vale la pena revisar tres cosas más simples: el estado del tanque de agua en la azotea, si hay una válvula reductora de presión mal regulada, y si el problema es en toda la unidad o solo en un artefacto puntual (ahí el sospechoso suele ser un difusor de canilla o ducha tapado por sarro, que se limpia en minutos).
Cuándo sí conviene encarar el cambio
Si el problema es parejo en todo el edificio y viene empeorando con los años, ahí sí probablemente estés ante cañerías de alimentación con el diámetro interno reducido, y la solución de fondo pasa por una obra de consorcio, no por algo que se resuelva en tu unidad.
- ✅ Revisá primero el difusor de la canilla o ducha
- ✅ Consultá el estado del tanque de agua y la válvula reductora
- ✅ Si es parejo en todo el edificio, es un tema de consorcio
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