Carpintería

Antes de que la ventana de aluminio llegue a tu casa en CABA, esto es lo que revisa un carpintero serio en el taller

Septiembre 20265 min de lectura

Hay un momento, antes de que la ventana de aluminio salga del taller rumbo a tu casa en CABA, en el que un buen carpintero se toma un minuto que parece de más: pasa la mano por la unión de los perfiles, vuelve a apretar un tornillo que ya estaba apretado, y recién ahí la carga en la camioneta. Ese minuto de más es, en los hechos, la diferencia entre una ventana que cierra bien durante quince años y una que empieza a soplar aire por las juntas al segundo invierno.

Carpintero revisando el sellado y los herrajes de un perfil de ventana de aluminio en un taller antes de instalarla en una casa de CABA
El control de sellado y herrajes se hace en el taller, antes de que la abertura llegue a la obra.

El sellado de las juntas, donde casi nadie mira

La mayoría de los reclamos que recibe un carpintero de aluminio no son por el vidrio ni por el color del perfil: son por una corriente de aire que entra justo por donde dos perfiles se encuentran en una esquina. Ahí va un sellador específico para aluminio, no silicona de uso general, y tiene que quedar parejo y sin burbujas. Si lo aplican apurados, con la ventana ya puesta en la pared, ese cordón queda irregular y en un año se empieza a despegar con el movimiento térmico normal del metal.

Escuadra y nivel: por qué una ventana "torcida" no cierra aunque entre

Una ventana puede entrar perfecto en el vano y aun así no cerrar bien, si el marco no quedó en escuadra —es decir, con los cuatro ángulos realmente en 90 grados—. Es un error que no se ve a simple vista pero que se siente enseguida: la hoja roza en una esquina, el burlete no hace contacto parejo en todo el perímetro, y con el tiempo esa fricción desgasta las ruedas o las bisagras antes de tiempo. Corregirlo en el taller, con la mesa de armado y el nivel, cuesta minutos. Corregirlo con la ventana ya instalada en la pared de tu casa es mucho más trabajo, y no siempre sale perfecto.

Herrajes: lo que se nota recién al tercer año

Acá es donde más se nota la diferencia entre un taller que cuida el detalle y uno que solo arma rápido. Las bisagras, las manijas y los cierres de una ventana de aluminio no son todas iguales: hay líneas económicas que funcionan bien el primer año y después empiezan a aflojarse o a trabar, y hay herrajes de mejor calidad que sostienen el peso de la hoja sin desalinearse. Un carpintero que conoce su oficio prueba la apertura y el cierre varias veces en el taller —no una sola vez— antes de dar la ventana por terminada, buscando justamente ese punto en el que empieza a sentirse duro o flojo.

Qué podés pedir vos, aunque no seas el carpintero

No hace falta entender de aluminio para hacer las preguntas correctas antes de que la abertura salga del taller. Con esto alcanza: