Carpintería

Aluminio a medida o de stock para tu casa en CABA: qué cambia en la fabricación (y cuándo el ahorro no vale la pena)

Septiembre 20266 min de lectura

"¿Para qué voy a pagar de más si en la ferretería de al lado ya venden la ventana hecha?" Es la pregunta que se hace casi todo el que está por reformar en CABA, y tiene sentido hacérsela: una abertura de stock siempre va a ser más barata que una fabricada a medida. El problema es que esa comparación de precio solo tiene sentido cuando las dos opciones realmente sirven para el mismo vano, y eso pasa menos seguido de lo que parece.

Carpintero ajustando con una maza de goma un marco de aluminio a medida sobre la mesa de armado en un taller de CABA
El ajuste a maza de cada unión es parte del proceso cuando la abertura se fabrica a medida, no de stock.

Qué es, en la práctica, una abertura "de stock"

Una ventana de stock se fabrica en serie, en medidas que el mercado definió como las más pedidas: determinado ancho, determinado alto, en saltos de a pocos centímetros. Es una lógica de fábrica, no de tu pared. Funciona perfecto cuando tu vano —por casualidad o porque la obra se hizo pensando en esa medida— coincide con alguna de esas opciones. El problema aparece cuando no coincide, que en CABA es la norma más que la excepción.

Vano estándar en obra nueva: ahí el stock rinde

Si estás construyendo o reformando desde cero y todavía podés definir la medida del vano, tiene mucho sentido diseñarlo directamente para una medida de stock disponible. Ahí el ahorro es real, no hay ningún costo oculto, y el resultado va a ser exactamente igual de bueno que uno a medida. Es la situación ideal para no pagar de más.

PH o casa antigua de CABA: ahí el "ahorro" se diluye rápido

Ahora, si tu vano ya existe —como pasa en la enorme mayoría de los PH y casas de más de 20 o 30 años en CABA— y no coincide con ninguna medida de stock, ahí la cuenta cambia. Para que entre una abertura de stock hay dos caminos: agrandar o achicar el vano con trabajo de albañilería (que tiene su propio costo, y no menor), o instalarla con los márgenes rellenos con espuma o perfiles de ajuste, que es exactamente lo que después se convierte en la corriente de aire y la humedad que entra por las esquinas. La abertura "más barata" termina costando lo mismo o más, sumando el arreglo de albañilería, y encima cierra peor.

Lo que se ve en el taller cuando es a medida

Fabricar a medida no es solo "cortar el perfil más largo o más corto". El carpintero arma el marco sobre la mesa, ajusta cada unión a maza —golpes calculados, no a la fuerza— para que las escuadras cierren exactas, y recién después sella. Ese proceso de ajuste manual es el que garantiza que el hueco final sea el de tu pared, ni un milímetro más.

Entonces, ¿cuándo conviene cada una?